Cuando una de nuestras mediciones
confirma que hay radón, comenzamos a elaborar un plan para
eliminarlo. En Casa sin Radón lo hacemos captando el gas en
el subsuelo, antes de que llegue al interior.
Esa captación produce tres efectos a la vez: extrae el gas acumulado
bajo el edificio, reduce la presión existente bajo la solera y
favorece su evacuación hacia el exterior. A diferencia de los
sistemas de sobrepresión, que renuevan el aire interior y pueden
restar confort térmico, el nuestro es silencioso y no
permite la entrada de aire frío o caliente. Tras la
intervención, la concentración queda por debajo de 300 Bq/m³. ¡Llámenos
e infórmese!